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Manifiesto dirigido a la Conferencia Episcopal Venezolana

MANIFIESTO A ENTREGAR A LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA

 REPRESENTADA POR SU PRESIDENTE MONSEÑOR JOSÉ LUIS AZUAJE AYALA,

OBISPO DE BARINAS

DE PARTE DEL SECTOR PRODUCTIVO DEL ESTADO TRUJILLO INTEGRADO POR:

 FEDECÁMARAS TRUJILLO,

ACOINVA – ASOCIACIÓN DE COMERCIANTES E INDUSTRIALES DE VALERA,

ACIBO – ASOCIACIÓN DE COMERCIANTES E INDUSTRIALES DE BOCONO

CAMINTRU – CÁMARA INMOBILIARIA DEL ESTADO TRUJILLO,

FUNDAPROANDES – FUNDACIÓN PARA LA PROMOCIÓN Y EL DESARROLLO DE LOS ANDES

ASOBANAPTRU – ASOCIACIÓN BANANEROS Y PAPAYEROS DEL ESTADO TRUJILLO

ASOCATRU – ASOCIACIÓN CAÑICULTORES DEL ESTADO TRUJILLO

SOGATRU – SOCIEDAD DE GANADEROS DEL ESTADO TRUJILLO

 

Estamos atravesando la mayor crisis económica, social, política y de valores de nuestra historia Republicana que se hace evidente en todos los sectores de nuestra sociedad y economía.  Los resultados de las políticas implementadas por el gobierno nacional han sido devastadores:

  • La inflación, la inseguridad y el deteriorable poder adquisitivo se ubican a niveles infrahumanos de récords mundiales. Nuestra economía acumula en los últimos años una caída per cápita del PIB solo comparable con países en situación de guerra.
  • Los niveles de pobreza superan el 80% de la población de lo cual la pobreza crítica está aproximadamente en un 53%.
  • Los niveles de desabastecimiento crecen todos los días.
  • Nuestro sistema de salud se encuentra colapsado.
  • La inseguridad es tal que las familias venezolanas están prácticamente viviendo una especie de casa por cárcel.
  • Nuestros jóvenes profesionales, al no tener oportunidades en el futuro del país, han emigrado buscando oportunidades en otras fronteras, desintegrando así nuestras familias.
  • Hemos perdido las dos terceras partes de nuestra industria, más del 50% de nuestra capacidad empleadora y más de dos millones y medio de venezolanos que se han ido del país.

Ante esta situación, la propuesta del gobierno en contra de más de un 85% de los venezolanos y la mayoría de los países que conforman nuestro hemisferio, y en violación de nuestra VIGENTE CONSTITUCIÓN, es de convocar y elegir una Asamblea Nacional Constituyente sin la participación del universo de votantes y así pretender disolver la constitucional Asamblea Nacional, que fue elegida por más de 14 millones de venezolanos.

Con esta acción se acentuó aún más nuestro aislamiento internacional, pues el organismo creado es desconocido abiertamente por las democracias del mundo, creando esto múltiples efectos desfavorables, como por ejemplo, la imposibilidad de recurrir a los auxilios financieros de los organismos internacionales requeridos para enfrentar la crisis humanitaria que abruma despiadadamente a nuestro país.

Tristemente el régimen con sus acciones y atropellos demuestra diariamente que está determinado a cerrar cualquier cambio por la vía constitucional y pacífica.  La realidad es que en cada rincón del país se escuchan voces clamando un cambio de políticas y de actores responsables del desastre que estamos atravesando.  Piden a gritos, nuevos líderes con objetivos no radicalizados que se concentren en la reactivación moral, social, económica y política del país.

A pesar de esta realidad nuestra apuesta es a Venezuela y consientes del papel protagónico que tenemos, nuestras propuestas y planes siempre han sido y serán anteponiendo las necesidades de nuestro país a los intereses políticos y particulares, dirigidas a crear las condiciones necesarias para lograr atraer las inversiones nacionales y extranjeras que con urgencia requerimos para solventar los problemas de nuestra población y nos permita reencontrar el rumbo del progreso y reactivar la sociedad venezolana hacia la inclusión  social y el desarrollo económico.   Tenemos claro que nuestro rol es fundamentalmente económico y que de nuestra parte no están todas las respuestas, pero si sobre todas las cosas que nuestro interés es, en contribuir a crear el marco de discusión que nos permita enrumbar al país.

Como sociedad debemos olvidar la confrontación y reconocernos el uno al otro, con el objeto de poder celebrar un acuerdo nacional que nos permita llegar a un entendimiento que genere la CONFIANZA necesaria para rescatar al país:

  • Sector Primario, clave para en la generación de alimentos para el país. Hoy está a un 15% de uso de su capacidad instalada.  La ausencia de insumos, fertilizantes, semillas, maquinaria y repuestos (responsabilidad directa del estado por la centralización en el manejo de las divisas como en la distribución y comercialización de los rubros agrícolas) y la inseguridad en el área rural, han reversado a nuestro país a épocas del siglo XIX.
  • Sector Industrial, con más de 190 decretos y leyes que atentan contra la libre producción de bienes. Apenas un 12% de este sector recibió hace dos años divisas para adquirir materia prima y reposición de equipos.  Hoy nos encontramos con un parque industrial obsoleto, el cual requiere inversiones importantes de capital nacional y extranjero para alcanzar los niveles requeridos de una producción cónsona con nuestras necesidades.
  • Sector Comercial, con un fuerte desabastecimiento, menos proveedores para la reposición de inventarios, imposición de precios fuera de la estructura de costos mediante la aplicación de la Ley de Costos y Precios justos, falta de divisas para la adquisición de bienes.
  • Sector Inmobiliario, con un déficit habitacional que representa uno de los problemas sociales más importantes a solucionar en Venezuela. Hoy por hoy, a nivel nacional el requerimiento habitacional es de más de dos millones de viviendas y para poder solventarlo no solamente debe estar en manos del gobierno, pues es un problema del país, por lo que todos debemos participar. Hasta hoy las diferentes rutas de acción han sido excluyentes para el sector privado, que no ha sido convocado en toda su capacidad.   Además de la falta de financiamiento del sector bancario, el bajo límite del FAOV, la nula capacidad de ahorro del venezolano, la falta de insumos, materiales y equipos, y un marco legal detractor al sector mantienen paralizado esta actividad, que sabemos una vez reactivado impulsa fuertemente el progreso del país.

La situación que atraviesa la economía nacional tiene solución, pero se requiere voluntad política y medidas inmediatas. Hay que eliminar el control cambiario y reorientar la economía como lo establece la Constitución. Debemos defender la propiedad privada a toda costa, confiar en el empresario y poner a producir cada sector.  De no mejorar los aspectos relacionados a la hiperinflación, al déficit fiscal y la política cambiaria, ningún aumento de sueldo, ningún contrato colectivo sirve para solventar la necesidad del pueblo, más bien profundizará la crisis en términos incuantificables. y el país terminará de colapsar.

Agradecemos hoy esta hermosa oportunidad de reencontrarnos con nuestros guías espirituales representantes de la Santa Iglesia Católica cuyo fundamental líder es el Cristo Redentor y que, haciendo honor a este liderazgo, nuestros pastores han sembrado de fe y esperanza a lo largo y ancho del país, y en muchas oportunidades han sido la voz de los que no tienen voz.  Hoy en día, en cada una de sus homilías, han reclamado la justicia que el pueblo merece, y han sido también los adalides de la búsqueda de la solución de los problemas de pobreza en el país.

El sector productivo del estado Trujillo rinde en esta oportunidad, honor a quienes honor merecen, y deseamos que sea usted, Monseñor José Luis Azuaje, como presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, el portavoz de este apoyo solidario al Clero y Obispos del País.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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